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Intrusismo en Internet

La otra tarde me di una vuelta por el IRC-Hispano, para recordar viejos tiempos de chateos y comandos que ya tengo olvidados. El caso es que me encontré con un canal sobre psicología y allí que me fui. Esperaba encontrar alguna discusión sobre tal o cual tratamiento, sobre este o aquel problema, sobre el PIR o cualquier otra cosa de la que suelen hablar los psicólogos cuando se reúnen. Pero me encontré algo totalmente distinto: Dos tipos que, por la forma de expresarse parecían argentinos (¡como no!), iluminando el camino por este mundo a otro que al parecer sufría de desamor y depresiones. La escena era, simplemente, patética, escuchando (mejor dicho, leyendo) como a base de frases hechas y un discurso totalmente machista se trataba de levantar el ánimo al depresivo. Sin quererlo, me vi en medio de una pseudo-terapia aplicada por una pareja de vete tú a saber qué, y a un señor que seguramente encima estaba actuando ante los otros dos (y que estoy seguro que, si tenía un poquito de sentido común, se lo debería de estar pasando en grande con las tonterías de los “terapeutas”) Evidentemente, lo malo de los chats es que nadie sabe quién es quien. Pero visto desde los ojos de un “experto”, lo que estoy seguro es que los argentinos no eran psicólogos, no cabe duda. Más bien parecían dos desgraciados deseosos de que, por una vez en su vida, alguien les escuchase y les hiciese caso.

Todo esto que en sí no es más que una simple anécdota, me hizo pensar en el intrusismo que existe en Internet. ¿Cuántas páginas web, de supuestos “terapeutas” hay hoy en día de las que nadie sabe quién está detrás realmente? Se está cobrando dinero por tratamientos psicológicos y por enseñar técnicas psicológicas, en sitios webs en los que solamente la única información sobre los profesionales es una página de bienvenida y un formulario para introducir los datos de la tarjeta de crédito. Creo que el Colegio de Psicólogos debería de intervenir y denunciar a todos estos impostores. La forma de actuar es sencilla. Simplemente visitando los sitios, estudiando la información que ofrecen a los clientes y contrastándola, se descubrirían en poco tiempo muchos estafadores. Yo, por curiosidad, he hecho el experimento. En pocos minutos encontré currículum en los que figuraban titulaciones inexistentes (incluso universidades que nadie conoce), personajes que no informan siquiera de su titulación y otros que, sencillamente, son sólo “terapeutas”. Si todo esto pasase en el mundo real, y esta gente se anunciase en una revista profesional, creo que se actuaría inmediatamente ¿Por qué no se hace así en Internet? Vale que la red de redes conecta a personas del mundo entero y que desde España quizás no podamos influir en los sitios de otros países. Pero al menos, si se actuase con todos estos estafadores que tienen página en España, venderíamos una imagen de seriedad y dejaríamos para los países menos exigentes las páginas web de los estafadores. Los sitios de los psicólogos españoles tendrían un plus de calidad.

Además, se podría ofrecer desde el Colegio certificaciones digitales a todos los colegiados, de tal modo, que podríamos cargar estos certificados en nuestras webs y garantizar así que hemos pasado por el filtro del colegio, al igual que lo hemos hecho en el mundo real. Existen muchas empresas que ofrecen este tipo de certificados, además de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y la Generalitat de Catalunya, por ejemplo. En el colegio existiría una relación de los sitios webs de los verdaderos psicólogos. Otra opción, aunque menos segura, sería crear un script desde el perfil que tiene cada psicólogo en el sitio de su respectivo colegio y cargarlo en la página web propia, al estilo de los perfiles de Facebook, que pueden ser añadidos como una insignia en cualquier web por su propietario. Ver aquí un ejemplo. Al final de la columna de la izquierda se puede ver mi insignia de Facebook, que se actualiza automáticamente tras cada actualización que hago en mi perfil.
Resumiendo: Hoy en día se puede luchar contra el intrusismo que sufrimos los psicólogos en Internet. Ya es abundante el que ocurre en la vida real, por lo que no estaría mal ir reduciendo los frentes en esta batalla.

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