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La lectura del tarot se hace un hueco en el XVII Congreso de Estudios Vascos

Facebook | La lectura del tarot se hace un hueco en el XVII Congreso de Estudios Vascos, de Luis Alfonso Gámez

La lectura del tarot se hace un hueco en el XVII Congreso de Estudios Vascos
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Hoy a las 7:45
El XVII Congreso de Estudios Vascos, que se celebrará en Vitoria del 18 al 20 de noviembre, incluirá entre sus actividades la lectura de cartas a cargo de Arantxa Ugartetxea y Sebastián Fuentealba, coordinadores de un taller dedicado a El tarot y la pedagogía. Sinceramente, cuando me alertaron de ello no podía créermelo. Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos es una entidad a la que uno consideraba inmune a una superchería tan incomprensile y pésimamente redactada como la que asoma en la sinopsis del taller de marras, cuyos responsables consideran un maestro al tarotista chileno Alejandro Jodorowsky, inventor de la psicomagia, una presunta técnica de sanación espiritual.”La idea detrás de la psicomagia es que, según Jodorowsky, todo el mundo tiene exactamente el mismo imaginario simbólico sexual-sanguinario-freaky-copromítico que distingue a Jodorowsky. Ésta es la base, porque determina, por dogma de fe, que Jodorowsky entiende la mente humana mejor que nadie, es la mente humana arquetípica y perfecta, en la que cabe la mente de todos los demás, y por ello es precisamente Jodorowsky el elegido para inventar los rituales simbólicos que curarán los males de las personas”, resume el periodista científico y cazador de charlatanes Mauricio-José Schwarz. A mí con Jodorowsky, su tarot y su psicomagia me pasa lo mismo que con Paulo Coelho y sus consejos de galleta china, que no entiendo cómo pueden engañar a alguien con sus patochadas. Admito, no obstante, que hay gente para todo, incluidos la prensa del corazón; pero me sobrepasa que discípulos de este tipo de cuentistas participen como ponentes en un congreso organizado por Eusko Ikaskuntza y avalados por un comité científico.

Jodorowsky cuenta, en el último número de la revista Año Cero, lo que dice a quienes le pagan por echar el tarot: “Por ejemplo, alguien que se enojó mucho con su abuela y, a causa de esto le vinieron los cánceres, la penuria sexual, etcétera. La rabia acumulada acabó llegándole a esta persona, así que le aconseje que orinase sobre la tumba de su abuela, insultándola”. Según el charlatán -su modo de culpar a un enfermo de sufrir un cáncer resulta repugnante-, el pagano orinó en el cementerio, y luego limpió la tumba de la abuela “y puso un vasito de miel en la misma”. Si usted cree que alguien que aconseja a otra persona hacer eso está chalado o es un caradura, está confundido, según la discípula de Jodorowsky que intervendrá en el XVII Congreso de Estudios Vascos. “Otro maestro, Alejandro Jodorowsky, esta vez chileno, me ha iniciado, a través de su palabra escrita y también expresada en actuaciones presenciadas en las imágenes de alguna pantalla, en esos arcanos mayores y menores del tarot, cargados de trascendencia”, afirma Arantxa Ugartetxea en la presentación del taller de tirada de cartas.

Y, como si digo lo que pienso me pierdo, me limito a preguntar: ¿cómo han podido el comité científico y el comité asesor del XVII Congreso de Estudios Vascos dar luz verde a un taller sobre El tarot y la pedagogía?, ¿qué será lo próximo, quizás una invitación a Urtzi Ihitza para que explique cómo los negros son los únicos auténticamente terrestres y nosotros, los blancos, somos de otro mundo y estamos aquí para ayudarles a evolucionar?, ¿o invitarán al pastor del Gorbea o de donde sea a hablar de las témporas y el cambio climático? Porque yo no encuentro ninguna diferencia de calidad científica entre la patraña tarotista, la patraña extraterrestre-racista y la patraña temporero-climática.

Terapia morfoanalítica

El maldito spam que inunda nuestros correos a veces nos trae cosas curiosas. Hace unos días recibí un mensaje publicitando un curso sobre terapia morfoanalítica, y me pregunté qué era eso.
Lo primero que descubro es que el creador de todo esto es un Serge Peyrot, fisioterapeuta y “psicoterapeuta” francés. La filosofía de esta “nueva terapia”, según la propia publicidad recibida y no solicitada es:

“… En la Terapia Morfoanalítica vamos a trabajar concretamente en las causas iniciales de los desequilibrios bio-fisiológicos con técnicas corporales globales, dentro de un cuadro terapéutico que ayuda al paciente a entrar en contacto con los contenidos psicoafectivos de sus tensiones y poder organizarlos, consciente o inconcsientemente. De tal manera que el síntoma desaparece cuando la persona no lo necesita más para expresar su sufrimiento y es capaz de contenerlo en su cuerpo y en su mente sin recurrir a enfermarse.”

No me suena a nada nuevo, pero habrá que profundizar en la investigación, más que nada porque estamos a finales de agosto y no tengo nada mejor que hacer.

 Sobre este personaje encuentro una entrevista en la página web de saberalternativo, cosa que ya es un indicio sobre “el origen” del saber de esta persona y sobre “las fuentes de investigación” sobre las que se basa la terapia.
También especifica cuales son las “enfermedades” que se tratan con esta terapia:

“¿Cuáles son las enfermedades que el Morfoanálisis puede tratar?        
Una de las dolencias más perniciosas en la sociedad moderna es la pérdida de contacto con uno mismo. Ésta es la causa de muchos problemas en las relaciones humanas y en la salud física y psíquica. El cuerpo y la mente fueron creados para funcionar en inter-acción constante. Ayudamos a nuestros pacientes a recuperar esta comunicación vital.  
La TM es una buena indicación terapéutica cuando el sufrimiento global se manifiesta en el cuerpo: dolores musculares, articulares, problemas respiratorios, digestivos, fibromialgias, deformaciones de la columna vertebral, hernia discal, ciática, desequilibrios posturales, enfermedades reumáticas….Todas estas patologías siempre tienen un componente psicoemocional del  que la persona es más o menos consciente.   
El cuadro sensorial estructurado de la TM se revela también muy adaptado para tratar personas con sufrimientos psíquicos: estrés, ansiedad, depresión, insomnio, dificultades afectivas, profesionales, sexuales, incomunicación, obsesiones, anorexia,….etc.”

La risa floja se me comienza a soltar cuando llego a la lectura del siguiente párrafo:

“¿Cómo es posible liberarse de los condicionamientos, de los hábitos y de los esquemas de comportamientos grabados en el inconsciente?
Mientras el tratamiento no consiga apagar los traumatismos que son el origen de la aparición de los síntomas, las mismas causas van a reproducir los mismos efectos, en el plano físico y en el psíquico!
Entendemos entonces que para desmemorizar es preciso primero memorizar, quiero decir, tener acceso a las causas inconscientes. Pero sabemos que por la vía verbal el paciente que cuenta su historia consigue como máximo llegar hasta los dos años de edad. ¿Cómo  podrá rescatar hechos o situaciones traumáticas vividas entre los 0 y dos años, o durante el nacimiento, o inclusive durante la vida fetal?


¡Eso mismo me pregunto yo! vamos a ver qué explicación no da:

“No se puede esperar la rememoración consciente
de un acontecimiento que nunca fue consciente. Esta vida arcaica que
muchas veces determina al ser humano la vida entera, está inscrita en
una memoria que no puede ser rememorada por las vías verbales o
mentales.
¿Porqué ? ¿Cómo recuperar sino esta memoria?
Por
que en los primeros tiempos de la vida el bebé aún no tiene la
capacidad de pensar o tener representaciones, entonces el proceso de
inscripción en la memoria es puramente sensorial y corporal. ¡No tiene
pensamientos, sólo tiene sensaciones!

Desde las primeras
sesiones el trabajo de reorganización de la unidad psicopostural
moviliza la memoria y el cuerpo empieza a « contar » su historia.

La
revivencia de un truamatismo pasado puede manifestarse de muchas
maneras; no siempre con una liberación emocional demostrativa. Pero en
todos los trabajos corporales realizados aparecen siempre fragmentos
sensoriales cargados de afecto. El trabajo de unión de las sensaciones
entre ellas y luego con los sentimientos, imágenes, conceptos y
pensamientos, constituyen la esencia misma de la reconstrucción de la
memoria: es lo que permite desactivar los circuitos patológicos
repetitivos.

De manera gradual y casi imperceptiblemente, la
persona consigue integrar el traumatismo convirtiéndolo en un recuerdo.
La situación traumática vuelve a hacer parte de la historia de la
persona y pierde su carga emocional destructiva.

El arte del
Terapeuta Morfoanalista es guiar a su paciente para colocar palabras
sobre sensaciones y sensaciones sobre pensamientos. El verdadero
pensamiento es un pensamiento que se apoya y se nutre del contacto con
el cuerpo; es muy diferente del pensamiento mental esterotipado.
Nuestros pacientes recuperan la capacidad de pensar sobre sí mismos,
conocer su mundo interno para vivir mejor en el mundo.

¿Entiendo que esta terapia ayuda a recuperar un recuerdo “arcaico” y traumático de una persona sobre un hecho ocurrido cuando era un feto? ¿Esto no es buscar traumas los haya o no los haya? Si no lo sufriste en tu juventud, fue en tu infancia y sino, cuando eras un feto. ¡Y si tampoco aparece ya buscaremos en tus otras vidas anteriores, que seguro que alguna cosa sale!
Lo más triste de todo esto es que el tipo está impartiendo cursos en Galicia y en Catalunya. Otro más que quiere comer del pastel de la psicología sin haber sido invitado, usando pseudociencia y palabrería llena de aire con la que se pretende cazar a incautos. De lo leído hasta aquí se desprende que de una simple sesión de fisioterapia se pasa a analizar los traumas profundos de los pacientes, que son enfermedades tan gravés que han quedado “incrustadas” en la pose de la persona y que con masajes y terapia postural van a desaparecer poco a poco …¡Todo esto es muy peligroso! Sería conveniente que algún experto de verdad revisase todas estas terapias salvadoras y las pusiera a la luz de la ciencia, de la verdad y de los correspondiente colegios profesionales …

Lo que cuesta ser único en Internet

Tras haber comentado lo del intrusismo en nuestro ramo, sobre todo en Internet, donde hay personas que se hacen pasar por todo tipo de especialistas con tal de poner a tiro la tarjeta de crédito del cliente de turno, he estado haciendo algunas gestiones entre las empresas certificadoras españolas, y he llegado a las siguientes conclusiones:

  • Colocar un certificado digital en la página web, en el que se certifique por el Colegio Oficial de Psicólogos de Catalunya que soy miembro del mismo, no cuesta más de 100 € anuales.
  • Un certificado digital personal, que me sirva para identificarme ante mi colegio, por ejemplo, para votar o para participar en una consulta de otro tipo, o para cualquier otro trámite, cuesta 40 € cada dos años por persona.
  • Un software que gestiones estos certificados digitales o que gestione el sistema de votación, para así no tener que depender de terceros, puede costar hasta 3000€, dependiendo de quién lo haga. Si buscamos en el software libre, estoy seguro que lo encontraría por muchísimo menos.

No lo veo excesivamente caro, teniendo en cuenta, además, que estos son los precios “de entrada”, los que, dependiendo del número de usuarios y entidad del peticionario, siempre se rebajan. No veo escusa para no modernizarnos desde ahora mismo.

Y parece que el interés entre los colegiados por estos asuntos existe. En el programa electoral del grupo Nou COPC  ya tenían propuestas sobre este tema para las últimas elecciones y parece que las mantienen para las próximas.

Internet ha servido para que muchas empresas modestas hayan dado el salto definitivo y hayan podido llegar al gran público. La red de redes permite ahorrar costes en publicidad y distribución, entre otras muchas cosas que ataban a las PYMES. Internet es especialmente útil para las empresas que ofrecen servicios, pues la distribución y el acceso a los clientes se realizan a través de la propia red. Los psicólogos podemos ofrecer algunos de nuestros servicios (aún no estoy convencido de que todo se pueda hacer online) muy fácilmente por este medio, pero la red está tan saturada de “terapias” de no se sabe nunca quién, que actualmente, un terreno que debería de ser nuestro casi en exclusiva, lo hemos perdido por desidia. aún hay solución, no es tarde para que recuperemos el terreno perdido, pero hacen falta, al menos dos cosas fundamentales para comenzar:

  1. Que el cibernauta confíe plenamente en la profesionalidad de la persona/empresa que se ofrece a realizar esos servicios.
  2. Que desde los organismos oficiales, especialmente los colegios profesionales, se facilite y controle ésta nueva forma de acceder a los clientes por parte de los psicólogos.

Si se pudiese poner freno al intrusismo, combatiendo a todos aquellos que ofrecen soluciones psicológicas a los internautas sin acreditación ninguna y a la vez se facilitase el acceso a las nuevas tecnologías a los psicólogos colegiados y se les identificase en la red como lo que son, en poco tiempo se nos abriría un campo inmenso donde desarrollar nuestra actividad con las mismas garantías y seguridad que en la vida real. Creo firmemente que Internet está cambiando las formas de relacionarse de las personas y que estas personas buscan en la red soluciones a sus problemas cotidianos. Por ahora no hay un referente claro en la red que sirva de reclamo para cuando estas personas tienen  un problema psicológico. Ese debe de ser nuestro objetivo.

Intrusismo en Internet

La otra tarde me di una vuelta por el IRC-Hispano, para recordar viejos tiempos de chateos y comandos que ya tengo olvidados. El caso es que me encontré con un canal sobre psicología y allí que me fui. Esperaba encontrar alguna discusión sobre tal o cual tratamiento, sobre este o aquel problema, sobre el PIR o cualquier otra cosa de la que suelen hablar los psicólogos cuando se reúnen. Pero me encontré algo totalmente distinto: Dos tipos que, por la forma de expresarse parecían argentinos (¡como no!), iluminando el camino por este mundo a otro que al parecer sufría de desamor y depresiones. La escena era, simplemente, patética, escuchando (mejor dicho, leyendo) como a base de frases hechas y un discurso totalmente machista se trataba de levantar el ánimo al depresivo. Sin quererlo, me vi en medio de una pseudo-terapia aplicada por una pareja de vete tú a saber qué, y a un señor que seguramente encima estaba actuando ante los otros dos (y que estoy seguro que, si tenía un poquito de sentido común, se lo debería de estar pasando en grande con las tonterías de los “terapeutas”) Evidentemente, lo malo de los chats es que nadie sabe quién es quien. Pero visto desde los ojos de un “experto”, lo que estoy seguro es que los argentinos no eran psicólogos, no cabe duda. Más bien parecían dos desgraciados deseosos de que, por una vez en su vida, alguien les escuchase y les hiciese caso.

Todo esto que en sí no es más que una simple anécdota, me hizo pensar en el intrusismo que existe en Internet. ¿Cuántas páginas web, de supuestos “terapeutas” hay hoy en día de las que nadie sabe quién está detrás realmente? Se está cobrando dinero por tratamientos psicológicos y por enseñar técnicas psicológicas, en sitios webs en los que solamente la única información sobre los profesionales es una página de bienvenida y un formulario para introducir los datos de la tarjeta de crédito. Creo que el Colegio de Psicólogos debería de intervenir y denunciar a todos estos impostores. La forma de actuar es sencilla. Simplemente visitando los sitios, estudiando la información que ofrecen a los clientes y contrastándola, se descubrirían en poco tiempo muchos estafadores. Yo, por curiosidad, he hecho el experimento. En pocos minutos encontré currículum en los que figuraban titulaciones inexistentes (incluso universidades que nadie conoce), personajes que no informan siquiera de su titulación y otros que, sencillamente, son sólo “terapeutas”. Si todo esto pasase en el mundo real, y esta gente se anunciase en una revista profesional, creo que se actuaría inmediatamente ¿Por qué no se hace así en Internet? Vale que la red de redes conecta a personas del mundo entero y que desde España quizás no podamos influir en los sitios de otros países. Pero al menos, si se actuase con todos estos estafadores que tienen página en España, venderíamos una imagen de seriedad y dejaríamos para los países menos exigentes las páginas web de los estafadores. Los sitios de los psicólogos españoles tendrían un plus de calidad.

Además, se podría ofrecer desde el Colegio certificaciones digitales a todos los colegiados, de tal modo, que podríamos cargar estos certificados en nuestras webs y garantizar así que hemos pasado por el filtro del colegio, al igual que lo hemos hecho en el mundo real. Existen muchas empresas que ofrecen este tipo de certificados, además de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y la Generalitat de Catalunya, por ejemplo. En el colegio existiría una relación de los sitios webs de los verdaderos psicólogos. Otra opción, aunque menos segura, sería crear un script desde el perfil que tiene cada psicólogo en el sitio de su respectivo colegio y cargarlo en la página web propia, al estilo de los perfiles de Facebook, que pueden ser añadidos como una insignia en cualquier web por su propietario. Ver aquí un ejemplo. Al final de la columna de la izquierda se puede ver mi insignia de Facebook, que se actualiza automáticamente tras cada actualización que hago en mi perfil.
Resumiendo: Hoy en día se puede luchar contra el intrusismo que sufrimos los psicólogos en Internet. Ya es abundante el que ocurre en la vida real, por lo que no estaría mal ir reduciendo los frentes en esta batalla.

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