Archivo para Octubre 2009

la redes sociales en internet

Casi todos los internautas conocemos las redes sociales: Facebook, Twitter, Identi.ca, Myspace, etc. están en boca de todos y raro es no pertenecer a alguna de ellas (o a casi todas) Tienen la ventaja de que de una forma muy sencilla podemos comunicarnos con un gran número de personas y de que cualquiera, incluso sin tener conocimientos informáticos, puede publicar contenidos en la red.

Pero a pesar de estas virtudes, hay gente que dice que no tienen futuro, porque son muy superficiales y no pasan de ser una moda más que el tiempo borrará de la red de redes. Yo, por otro lado, opino que este tipo de redes tienen futuro porque están fundamentadas en la filosofía primigenia de Internet: compartir información. Las BBS, el IRC, la antigua Web 1.0, los blogs, wikipedia, el P2P … todo, a pesar de las constante evolución de estas herramientas, al final es la misma cosa; compartir, compartir y compartir. Y las redes sociales lo único que hacen es facilitar a los más torpes de la casa el acceso a esta acción de compartir. Se lo dan todo hecho para que solamente tengan que añadir el contenido y puedan dejar a un lado todo lo demás. Gracias a ellos, periodistas, escritores, científicos y profesionales de todo tipo pueden hoy en día compartir sus pensamientos con el mundo entero de forma casi instantánea, sin que les suponga una pérdida de tiempo en sus labores, saliendo con ello el resto de mortales gratamente beneficiados. Por culpa de ello, cualquier encefalograma plano puede exponer su pensamiento más profundo: “Este mundo es una mierda”.

Y lo realmente malo de todo esto es que para encontrar un pensamiento interesante, un escrito “con sustancia” o una imagen que te recuerde dónde tienes el corazón, hay que desbrozar una selva cada día más impenetrable. Las redes sociales están contribuyendo a que esta selva crezca de manera exponencial. Quizás porque antes, para publicar algo en la red, había que adquirir unos conocimientos informáticos previos, crear una plataforma mínima y buscarse un sitio donde sacar a la luz  la criatura, lo que se paría era, en mi opinión, más interesante, ya que quien se tomaba tanto esfuerzo era porque tenía unas inquietudes importantes. Ahora, con tantas facilidades, cualquiera es capaz en pocos segundos de decirle al mundo entero que acaba de salir del cuarto de baño (¡gracias, Twitter, por tu aportación!) o que está sentado en el aeropuerto esperando el vuelo que viene con retraso. ¿Necesita el mundo “tanta información”? Seguramente no, pero la democracia tiene estas cosas …

Pero aún así, a pesar del ruido, muchas veces insoportable, que existe en ellas, sigo defendiendo las redes sociales. Uno camina por la calle y encuentra carteles publicitarios de todo tipo, desde un Sex Shop hasta el de la Biblioteca Nacional. Escucha en el bar hablar del partido de la semana y del bien y el mal. Te acercas a un quiosco y puedes comprar el diario y un coleccionable de los Pokemon (para quien no los conozca: maravilla japonesa para niños donde el maltrato animal se comete con animales que no existen y así, no hay delito). Es decir, existe la libertad y cada uno puede escojer ¿Sería mejor que alguien filtrase los contenidos por nosotros? Creo que esto ya se hace en China y Cuba :-()

Al igual que puedes elegir libremente a qué prestarle atención o en que establecimiento entrar cuando caminas por la calle,  en las redes sociales puedes elegir a quien agregar y a quien no. Y ahí está la raíz del problema de la basura intelectual de las redes sociales. La culpa de todo este ruido que existe en estas redes la tenemos nosotros por querer aparentar una falsa popularidad añadiendo a completos desconocidos como amigos y compañeros de pensamiento y alma. Gracias a ello, se nos llena la pantalla de mensajes tan interesantes como “Fulanito (un completo desconocido) acaba de abrir una galleta de la suerte y le ha salido el mensaje de que haga todo lo posible para ser feliz” o “install backtrack 4 pre-final”  mensajes sumamente interesantes, como veis.

Sí. Las redes sociales tienen futuro. Ahora están en pañales y son inocentes, pero evolucionaran y nosotros con ellas. Comenzaremos a ser más selectivos, buscaremos redes más especializadas (ya existen redes que se dedican exclusivamente a las relaciones profesionales, por ejemplo) y las utilizaremos de una forma más selectiva. Llegará el día que dejaremos de darle al botón ACEPTAR como posesos cuando comprendamos que a aquel conocido de la infancia que era un impresentable del que todo el mundo huía, Internet no va ha hacerle más interesante.

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