Archivo para Julio 2009

Lo que cuesta ser único en Internet

Tras haber comentado lo del intrusismo en nuestro ramo, sobre todo en Internet, donde hay personas que se hacen pasar por todo tipo de especialistas con tal de poner a tiro la tarjeta de crédito del cliente de turno, he estado haciendo algunas gestiones entre las empresas certificadoras españolas, y he llegado a las siguientes conclusiones:

  • Colocar un certificado digital en la página web, en el que se certifique por el Colegio Oficial de Psicólogos de Catalunya que soy miembro del mismo, no cuesta más de 100 € anuales.
  • Un certificado digital personal, que me sirva para identificarme ante mi colegio, por ejemplo, para votar o para participar en una consulta de otro tipo, o para cualquier otro trámite, cuesta 40 € cada dos años por persona.
  • Un software que gestiones estos certificados digitales o que gestione el sistema de votación, para así no tener que depender de terceros, puede costar hasta 3000€, dependiendo de quién lo haga. Si buscamos en el software libre, estoy seguro que lo encontraría por muchísimo menos.

No lo veo excesivamente caro, teniendo en cuenta, además, que estos son los precios “de entrada”, los que, dependiendo del número de usuarios y entidad del peticionario, siempre se rebajan. No veo escusa para no modernizarnos desde ahora mismo.

Y parece que el interés entre los colegiados por estos asuntos existe. En el programa electoral del grupo Nou COPC  ya tenían propuestas sobre este tema para las últimas elecciones y parece que las mantienen para las próximas.

Internet ha servido para que muchas empresas modestas hayan dado el salto definitivo y hayan podido llegar al gran público. La red de redes permite ahorrar costes en publicidad y distribución, entre otras muchas cosas que ataban a las PYMES. Internet es especialmente útil para las empresas que ofrecen servicios, pues la distribución y el acceso a los clientes se realizan a través de la propia red. Los psicólogos podemos ofrecer algunos de nuestros servicios (aún no estoy convencido de que todo se pueda hacer online) muy fácilmente por este medio, pero la red está tan saturada de “terapias” de no se sabe nunca quién, que actualmente, un terreno que debería de ser nuestro casi en exclusiva, lo hemos perdido por desidia. aún hay solución, no es tarde para que recuperemos el terreno perdido, pero hacen falta, al menos dos cosas fundamentales para comenzar:

  1. Que el cibernauta confíe plenamente en la profesionalidad de la persona/empresa que se ofrece a realizar esos servicios.
  2. Que desde los organismos oficiales, especialmente los colegios profesionales, se facilite y controle ésta nueva forma de acceder a los clientes por parte de los psicólogos.

Si se pudiese poner freno al intrusismo, combatiendo a todos aquellos que ofrecen soluciones psicológicas a los internautas sin acreditación ninguna y a la vez se facilitase el acceso a las nuevas tecnologías a los psicólogos colegiados y se les identificase en la red como lo que son, en poco tiempo se nos abriría un campo inmenso donde desarrollar nuestra actividad con las mismas garantías y seguridad que en la vida real. Creo firmemente que Internet está cambiando las formas de relacionarse de las personas y que estas personas buscan en la red soluciones a sus problemas cotidianos. Por ahora no hay un referente claro en la red que sirva de reclamo para cuando estas personas tienen  un problema psicológico. Ese debe de ser nuestro objetivo.

Solo la mitad de los casos de abuso sexual infantil recibieron apoyo familiar

 Creo que el artículo no tiene desperdicio. Es muy interesante, por eso lo copio aquí, íntegro. El abuso sexual infantil, al igual que los malos tratos o el haberlos presenciado en la infancia (generalmente del padre hacia la madre) dejan una huella imborrable en la víctima, que, evidentemente, tendrá sus consecuencias en la vida adulta si no son tratados convenientemente. Los niños abusados pueden llegar a tener grandes problemas en sus relaciones sexuales en la vida adulta, además de problemas psicológicos de todos tipo (depresión y estrés potraumático como los más graves) Los que han sido víctimas de malos tratos o los han presenciado, también pueden sufrir estos problemas, con el agravante de que muchos no llegan a relacionar la causa con las consecuencias y llegan a creer que es que su personalidad es así y que no tienen solución, por lo que sus problemas se ven acrecentados con el paso del tiempo. Afortunadamente, estos problemas se pueden tratar y con paciencia y constancia, controlarlos hasta el punto de volver a llevar una vida normal. Lo que no se puede hacer nunca es ignorarlos o buscar una solución a los mismos en personas no capacitadas para resolverlos. Quién esté padeciendo por culpa de los abusos ocurridos en su infancia tiene que saber que los psicólogos son los mejor capacitados para terminar con ese sufrimiento.  Además, este tipo de problemas necesita una terapia continuada, con vigilancia frecuente de los avances y los retrocesos, por lo que el psicólogo que trate el mismo debería de poder ser accesible al menos, semanalmente. Terapias con una visita al profesional mensual (o incluso, según el servicio utiliazado, más espaciadas en el tiempo) no obtienen buenos resultados.

Sólo la mitad de los casos de abuso sexual infantil recibieron apoyo familiar

Del 28,8% de las mujeres que sufrieron algún tipo de agresión sexual infantil, sólo la mitad recibieron apoyo familiar o fueron alejadas del agresor. Ésta es una de los resultados del estudio Abuso sexual en la infancia y la adolescencia: efectos a largo término en la salud sexual y reproductiva y las relaciones sexuales y afectivas en las mujeres adultas, presentado el pasado mes de marzo en el marco del XIII Congreso de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).

En la investigación participaron un total de 1.015 mujeres mayores de edad que recibieron atención psicológica dentro de la red de Programas de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva (PASSIR) de Cataluña. El estudio se realizó con la finalidad de estimar la prevalencia y describir las características del abuso sexual infantil y adolescente, así como analizar su relación con las variables sociodemográficas, socioeconómicas y la percepción de la propia salud.

Según los principales resultados del estudio, 1 de cada 3 mujeres que recibió atención psicológica había sufrido algún tipo de abuso sexual en la infancia, principalmente tocamientos sin su consentimiento (32,4%), obligación de tocar a alguien sexualmente (16,5%), intento de penetración sin consentimiento (16,7%) o penetración (9,6%). En su mayor parte, estos abusos fueron realizados por familiares y conocidos (80%): para el caso de las niñas menores de 13 años el abusador era más frecuentemente un familiar, mientras que por encima de esta edad era con mayor frecuencia la pareja, un amigo o conocido.

Respecto a las consecuencias sobre la salud, las mujeres que habían sufrido abusos sexuales en la infancia presentaron una peor autopercepción de la propia salud, mayor presión en sus primeras relaciones sexuales, problemas relacionados con embarazos no planificados o en la adolescencia, mayor frecuencia de infecciones de transmisión sexual y mayor número de parejas sexuales, entre otros. En lo que respecta a sus relaciones afectivas, estas mujeres manifestaron una menor confianza y dificultades de comunicación con su pareja actual, mayor frecuencia de disfunciones sexuales que el resto de la población y mayor probabilidad de sufrir malos tratos físicos, psíquicos, económicos o sexuales en la edad adulta.

Otro resultado de interés es el bajo porcentaje de niñas que revelaron que habían sufrido este tipo de abusos (sólo 1 de cada 3), siendo culpabilizadas de los hechos en un 20% de los casos y recibiendo apoyo familiar tan sólo la mitad de las que lo contaron.

En este sentido, los autores del informe subrayan la importancia de la reacción familiar y del apoyo psicológico. Una de las necesidades principales que presentan estas mujeres es poder reconstruir su autoestima y restablecer la confianza en las relaciones, así como aprender a establecer límites para impedir nuevos abusos.

El abuso sexual que se produce dentro del entorno familiar es la modalidad más frecuente y también la que peor consecuencias tiene para la víctima, por lo que la intervención temprana y el establecimiento de un apoyo adecuado son fundamentales para su posterior desarrollo personal y social.

Intrusismo en Internet

La otra tarde me di una vuelta por el IRC-Hispano, para recordar viejos tiempos de chateos y comandos que ya tengo olvidados. El caso es que me encontré con un canal sobre psicología y allí que me fui. Esperaba encontrar alguna discusión sobre tal o cual tratamiento, sobre este o aquel problema, sobre el PIR o cualquier otra cosa de la que suelen hablar los psicólogos cuando se reúnen. Pero me encontré algo totalmente distinto: Dos tipos que, por la forma de expresarse parecían argentinos (¡como no!), iluminando el camino por este mundo a otro que al parecer sufría de desamor y depresiones. La escena era, simplemente, patética, escuchando (mejor dicho, leyendo) como a base de frases hechas y un discurso totalmente machista se trataba de levantar el ánimo al depresivo. Sin quererlo, me vi en medio de una pseudo-terapia aplicada por una pareja de vete tú a saber qué, y a un señor que seguramente encima estaba actuando ante los otros dos (y que estoy seguro que, si tenía un poquito de sentido común, se lo debería de estar pasando en grande con las tonterías de los “terapeutas”) Evidentemente, lo malo de los chats es que nadie sabe quién es quien. Pero visto desde los ojos de un “experto”, lo que estoy seguro es que los argentinos no eran psicólogos, no cabe duda. Más bien parecían dos desgraciados deseosos de que, por una vez en su vida, alguien les escuchase y les hiciese caso.

Todo esto que en sí no es más que una simple anécdota, me hizo pensar en el intrusismo que existe en Internet. ¿Cuántas páginas web, de supuestos “terapeutas” hay hoy en día de las que nadie sabe quién está detrás realmente? Se está cobrando dinero por tratamientos psicológicos y por enseñar técnicas psicológicas, en sitios webs en los que solamente la única información sobre los profesionales es una página de bienvenida y un formulario para introducir los datos de la tarjeta de crédito. Creo que el Colegio de Psicólogos debería de intervenir y denunciar a todos estos impostores. La forma de actuar es sencilla. Simplemente visitando los sitios, estudiando la información que ofrecen a los clientes y contrastándola, se descubrirían en poco tiempo muchos estafadores. Yo, por curiosidad, he hecho el experimento. En pocos minutos encontré currículum en los que figuraban titulaciones inexistentes (incluso universidades que nadie conoce), personajes que no informan siquiera de su titulación y otros que, sencillamente, son sólo “terapeutas”. Si todo esto pasase en el mundo real, y esta gente se anunciase en una revista profesional, creo que se actuaría inmediatamente ¿Por qué no se hace así en Internet? Vale que la red de redes conecta a personas del mundo entero y que desde España quizás no podamos influir en los sitios de otros países. Pero al menos, si se actuase con todos estos estafadores que tienen página en España, venderíamos una imagen de seriedad y dejaríamos para los países menos exigentes las páginas web de los estafadores. Los sitios de los psicólogos españoles tendrían un plus de calidad.

Además, se podría ofrecer desde el Colegio certificaciones digitales a todos los colegiados, de tal modo, que podríamos cargar estos certificados en nuestras webs y garantizar así que hemos pasado por el filtro del colegio, al igual que lo hemos hecho en el mundo real. Existen muchas empresas que ofrecen este tipo de certificados, además de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y la Generalitat de Catalunya, por ejemplo. En el colegio existiría una relación de los sitios webs de los verdaderos psicólogos. Otra opción, aunque menos segura, sería crear un script desde el perfil que tiene cada psicólogo en el sitio de su respectivo colegio y cargarlo en la página web propia, al estilo de los perfiles de Facebook, que pueden ser añadidos como una insignia en cualquier web por su propietario. Ver aquí un ejemplo. Al final de la columna de la izquierda se puede ver mi insignia de Facebook, que se actualiza automáticamente tras cada actualización que hago en mi perfil.
Resumiendo: Hoy en día se puede luchar contra el intrusismo que sufrimos los psicólogos en Internet. Ya es abundante el que ocurre en la vida real, por lo que no estaría mal ir reduciendo los frentes en esta batalla.

|